VIVIENDO EN TIEMPOS DE CRISIS

Y de pronto la vida se detiene como si no corriera el reloj, todo se trastoca y tienes que repensar tus rutinas y adaptarlas a las circunstancias.
Tus planes, tus sueños, tus proyectos, tus metas, todo queda relegado a un segundo plano.


No puedes saltar ese escollo, solo tienes dos opciones y te toca elegir “entre estar bien o pretender estar bien”.
Y te sientas o te detienes a pensar y a analizar cuál de las opciones te conviene o se adapta a tus necesidades o a tus rutinas o estilo de comportamiento.
Al principio lo tomas a la ligera y me sirvo una taza de café humeante y le doy un sorbo para poder asimilar la magnitud de la tragedia que esta en el ambiente, tal ave rapaz que esta acechando a un caminante solitario en el desierto, como esperando que pueda las fuerzas y las ganas de seguir avanzando.


Otro sorbo al humeante café, y ya las ideas se van aclarando, hay ya una conciencia que dentro de mi esta aflorando, y retomo el tema “estar bien o pretender estar bien”.
Y me inclino por la primera opción, que al parecer es la más sensata, pues dejar de hacer tu vida de actividades diarias de un momento a otro es una tarea muy fuerte.
“El miedo es aveces más fuerte que la razón”
Y otras veces la insensatez es más ligera que la cordura, pero en tiempos de crisis tienes que saber discernir entre las dos..
La desicion es unánime, mi alma, mi espíritu y mis sentidos me dicen dentro de mi, es ahora que hay que hacer lo que debes hacer, otro sorbo de café ya no tan humeante y te vas dejando guiar por la cordura, esa que la mayoría de las personas pierden cuando hay factores negativos.


Una crisis que tu no la pediste , una crisis sanitaria que trastoca tu vida y la vida de millones de personas, toca quedarse guardado en tu casa, rancho, hogar, habitación o cualquiera sea tu guarida para poder protegerte del virus y salvaguardar tu vida y la de los tuyos, tu vida y la de ellos, depende de lo que hagas o dejes de hacer.
No estás acostumbrado a convivir obligado en un reducto el que solo lo utilizas solo como refugio o cabida para descansar, y ahora te toca hacerlo de bunker y de guarida, pues no tienes más alternativas, pues es la crisis sanitaria esta que te llena de temores pero que también te acerca a cosas o actividades que solo las mirabas por encima del hombro o simplemente no las tomabas en cuenta.


Ahora las reformas y le ves el valor que tienen, un simple hecho de despertar tarde sin preocuparse de ir al trabajo, o subirte a un árbol a cosechar una fruta y disfrutarla con los que te rodean, o ver sentados en un rincón de tu casa , una película o compartir un abrazo que hace mucho tiempo no dabas o no recibas.
Aveces los humanos aprendemos a golpe las cosas, cada cuando necesitamos que la vida nos de un par de bofetadas para poder sacar nuestro lado sensible y dar valor a esta y quitarle el precio que pagamos por andar muy agitados o talvez ciegos teniendo ojos.


Viviendo en tiempo de crisis, es como saltar de una hoguera diaria a una pequeña llama que está siempre humeante, y que se llama paz.
Ya la taza de café está por terminarse, y el último sorbo está frió, así como has estado mucho tiempo por dentro sin haber valorado lo más preciado que tienes, y que es tu propia vida.

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